#
Exhibitions
Artists
Month
Year
15
Ver no se piensa
Marzo
2014
 

Pintura suspendida,
Viajo en colores.
Entro en un tiempo… pintura.
Hago lo que ella quiere: me hundo en su piel.
Existen imprevistos
accidentes
intensidad volcada como gesto pictórico
un insecto que se posa en la superficie mojada
el devenir morfológico de la materia
errores
desplazamientos azarosos
formas capturadas en la piel de la pintura.
¡Cuánto placer en sus brillos!
Pintar es tomar decisiones.
Acá el desafío es no tomar ninguna.
Contener la ansiedad
no intervenir.
Espero.
Pongo a prueba mi paciencia.
Abandono, olvido, tomo distancia.
Vuelco pintura sobre otras telas para ocupar
mi cabeza.
Habla mi ojo, frena mi mano.
Mi desmesura y apresuramiento
acciones torpes sin retorno.
Su fragilidad exige un cuidado neo-natal.
Espero la promesa de una forma.
Y algunas llegan, un regalo de la delicadeza.
Sin imagen ni representación formal
la ausencia como motor.
Una celebración del color y la materia.
Como pintar sin pincel.
Leí: Ver es un sentir de algo que se nos escapa.
Ver no se piensa.
Como hacer huevos -¡Cocorocó!

Lorena Ventimiglia, 2014, Buenos Aires


“…¿ Cómo intentaron los formalistas rusos barrer con tamaña confusión? Si hubiera que resumir brevemente la progresión dialéctica de su ¨método¨, podríamos destacar tres momentos culminantes a través de los cuales las nociones de forma y formatividad ganaron una consistencia cada vez más precisa, matizada y abierta. El primer momento podríamos situarlo como el reconocimiento de la forma en su materialidad. Es el punto de vista del texto o de la textura; enuncia la autonomía material y significante de las formas. ¿Qué significa? Que una forma será aprehendida en primer lugar en su (faktura, que significa a la vez textura y materialidad), en sus ¨particularidades específicas¨, en la unidad singular que en todo momento realiza del material y sus caracteres construidos o significativos. Se trataba ante todo de hacer concreta la noción de forma y comprender el carácter inmanente de esta unidad de una materia, una configuración y un sentido en la constelación de cada forma particular.

El segundo momento de esta elaboración podríamos resumirlo como el conocimiento de la forma en su organicidad. Es el punto de vista del proceso [procès], del desarrollo [processus] el que viene a articularse aquí con el de la textura; enuncia en lo sucesivo el carácter dinámico de las formas en cuanto
tales. ¿Qué significa? Primero que toda forma entendida rigurosamente reúne en un mismo acto su desarrollo y resultado: es por lo tanto una función, de la que Tynianov, por ejemplo, reconoce con facilidad e carácter dinámico eminentemente complejo. En segundo lugar, ya no bastará con describir una forma como una cosa que tiene tal o cual aspecto, sino ciertamente como una relación, un proceso dialéctico que pone en conflicto o articula cierto número de cosas, cierto número de aspectos . En tercer lugar el hecho de que ese proceso dialéctico revele en cada ocasión su carácter de ¨montaje¨, de conflictos anudados, de transformaciones múltiples, este hecho entraña una consecuencia esencial: que la cohesión misma de una forma no sea reconocida sino como la suma- o mejor el engendramiento dialéctico – de todas las deformaciones de las que la forma se convierte, por así decirlo , en el cristal mismo…”

Fragmento de ¨Lo que vemos , lo que nos mira¨ de Georges Didi Huberman, cita sobre ¨La thèorie de la mèthod formelle¨ de B. Eikhenbaum (1925).

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#15
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Ver no se piensa
Lorena Ventimiglia
Marzo 2014

Pintura suspendida,
Viajo en colores.
Entro en un tiempo… pintura.
Hago lo que ella quiere: me hundo en su piel.
Existen imprevistos
accidentes
intensidad volcada como gesto pictórico
un insecto que se posa en la superficie mojada
el devenir morfológico de la materia
errores
desplazamientos azarosos
formas capturadas en la piel de la pintura.
¡Cuánto placer en sus brillos!
Pintar es tomar decisiones.
Acá el desafío es no tomar ninguna.
Contener la ansiedad
no intervenir.
Espero.
Pongo a prueba mi paciencia.
Abandono, olvido, tomo distancia.
Vuelco pintura sobre otras telas para ocupar
mi cabeza.
Habla mi ojo, frena mi mano.
Mi desmesura y apresuramiento
acciones torpes sin retorno.
Su fragilidad exige un cuidado neo-natal.
Espero la promesa de una forma.
Y algunas llegan, un regalo de la delicadeza.
Sin imagen ni representación formal
la ausencia como motor.
Una celebración del color y la materia.
Como pintar sin pincel.
Leí: Ver es un sentir de algo que se nos escapa.
Ver no se piensa.
Como hacer huevos -¡Cocorocó!

Lorena Ventimiglia, 2014, Buenos Aires


“…¿ Cómo intentaron los formalistas rusos barrer con tamaña confusión? Si hubiera que resumir brevemente la progresión dialéctica de su ¨método¨, podríamos destacar tres momentos culminantes a través de los cuales las nociones de forma y formatividad ganaron una consistencia cada vez más precisa, matizada y abierta. El primer momento podríamos situarlo como el reconocimiento de la forma en su materialidad. Es el punto de vista del texto o de la textura; enuncia la autonomía material y significante de las formas. ¿Qué significa? Que una forma será aprehendida en primer lugar en su (faktura, que significa a la vez textura y materialidad), en sus ¨particularidades específicas¨, en la unidad singular que en todo momento realiza del material y sus caracteres construidos o significativos. Se trataba ante todo de hacer concreta la noción de forma y comprender el carácter inmanente de esta unidad de una materia, una configuración y un sentido en la constelación de cada forma particular.

El segundo momento de esta elaboración podríamos resumirlo como el conocimiento de la forma en su organicidad. Es el punto de vista del proceso [procès], del desarrollo [processus] el que viene a articularse aquí con el de la textura; enuncia en lo sucesivo el carácter dinámico de las formas en cuanto
tales. ¿Qué significa? Primero que toda forma entendida rigurosamente reúne en un mismo acto su desarrollo y resultado: es por lo tanto una función, de la que Tynianov, por ejemplo, reconoce con facilidad e carácter dinámico eminentemente complejo. En segundo lugar, ya no bastará con describir una forma como una cosa que tiene tal o cual aspecto, sino ciertamente como una relación, un proceso dialéctico que pone en conflicto o articula cierto número de cosas, cierto número de aspectos . En tercer lugar el hecho de que ese proceso dialéctico revele en cada ocasión su carácter de ¨montaje¨, de conflictos anudados, de transformaciones múltiples, este hecho entraña una consecuencia esencial: que la cohesión misma de una forma no sea reconocida sino como la suma- o mejor el engendramiento dialéctico – de todas las deformaciones de las que la forma se convierte, por así decirlo , en el cristal mismo…”

Fragmento de ¨Lo que vemos , lo que nos mira¨ de Georges Didi Huberman, cita sobre ¨La thèorie de la mèthod formelle¨ de B. Eikhenbaum (1925).